Comprar una vivienda es una de las decisiones económicas más importantes de la vida. La escritura pública de compraventa, autorizada por notario, garantiza que la operación se ajusta a la ley y permite inscribirla en el Registro de la Propiedad. Tener preparada la documentación con antelación evita retrasos el día de la firma.
Documentación del comprador y del vendedor
- DNI o NIE en vigor de todas las personas que firman. Si alguien actúa en representación de otra persona o de una sociedad, también el poder o los documentos que acrediten su cargo.
- Estado civil y régimen económico matrimonial, porque determinan a nombre de quién queda la vivienda y quién debe consentir la venta.
- Medios de pago: la ley exige identificar cómo se paga el precio (transferencias, cheques bancarios, etc.), así que conviene tener sus datos a mano.
Documentación de la vivienda
- Título de propiedad del vendedor (la escritura por la que la adquirió).
- Nota simple reciente del Registro de la Propiedad, para comprobar la titularidad y las cargas. La notaría la solicita también antes de firmar.
- Último recibo del IBI.
- Certificado de la comunidad de propietarios que acredite que el vendedor está al corriente de pago de las cuotas.
- Cédula de habitabilidad, necesaria en Cataluña para la transmisión de viviendas.
- Certificado de eficiencia energética.
Si la compra se financia con hipoteca
Antes de firmar el préstamo, el banco debe entregarle la documentación precontractual y usted debe acudir a la notaría para que el notario le explique las condiciones y resuelva sus dudas. Este asesoramiento es gratuito y queda reflejado en un acta. La elección del notario corresponde al comprador.
Impuestos y gastos
Según se trate de una vivienda de segunda mano o de obra nueva, la compra tributa por el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales o por el IVA y el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. El vendedor, por su parte, suele asumir la plusvalía municipal. En la notaría le informaremos de los importes aplicables a su caso.
Nuestro consejo
Contacte con la notaría antes de firmar un contrato de arras. Revisar la documentación desde el principio es la mejor forma de evitar sorpresas.